domingo, 5 de febrero de 2012

La última chupada del mate (editar)

Diario del nómade 15vo año del viaje

Mientras caminaba por los ríos y observaba antiguas torres y cables caídos me encontré con un antiguo establecimiento; la raíz de todas estas extrañas lianas metálicas recubiertas de plástico, un establecimiento cuadrado de concreto, al lado un trozo de muro corroído por cientos de años pone:
"Central hidroeléctrica Pehuén". Decidí entrar, adentro hallé cientos de objetos incomprensibles que no parecían hacer nada, derepente muevo una palanca y una explosión de chispas me hace retroceder. ¿Qué debo hacer?. Empieza un sonido ensordecedor imposible de imitar o explicar. Salí del lugar. mientras salgo oigo pequeñas explosiones ensordecedoras que hacen caer al río trozos del lugar, un gran fuego azota los arboles adyacentes. Estaría a punto de aprender una lección de vida.

Había iniciado un incendio. No sabía que hacer, hace una hora solo me había dedicado a observar. Dos horas después oigo unas voces a lo lejos que gritan: "¡fuego!" y veo sombras que vienen por los ríos, son canoas gigantescas veloces y delgadas de 10 a 20 pasajeros, hombres con plumas las tripulan pintados de cuerpo entero con colores opacos contrastando sus crestas de plumajes brillantes. Pasan a mi lado y gritan: "¡alejese del fuego!" "ya lo apagaremos".
Los observo, tienen un tubo largo y flexible y una maquina que parece absorver la aguar del río, luego de un rato de absorver los tubos al otro extremo lanzan el agua a gran velocidad. Un par de horas depués el incendio es historia.

Me hablan y me preguntan que ha sucedido. yo les digo sobre lo sucedido y de que ha sido un accidente.

Me dicen que son quienes cuidan el bosque, porque este los cuida a ellos