jueves, 5 de noviembre de 2009

Capítulo 3 "Montañas"

18 de Enero del 2601

¿Porqué me habré hecho nómade?
Siempre me lo pregunto
En algún momento, supongo, soñé tanto, que despertar y ver que la realidad no alcanzaba mis sueños, me hizo querer que está realidad cambiase siempre frente a mi, ver siempre cosas nuevas, olvidarme del sedentarismo y vivir el presente, el aquí y ahora siempre.
Pero... pero para ser sincero no estoy seguro si fue realmente por eso.
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Y sigo caminando...
No le he atinado al clima, se ha puesto a nevar.
Llevo unas 6 horas caminando
El frío se siente en cada uno de mis terminales nerviosos, mi manta ya no me protege, esta toda mojada, mis pies se hunden en la nieve y he perdido el camino al lugar adonde quiero llegar.
La tormenta es gigantesca, apenas escucho mis propios pensamientos.
Necesito descansar.
Pero no hay lugar disponible.
Ninguna casa, ninguna antigua ruina.
Las bolas de nieve golpean con fuerza mi cuerpo.
Y no veo nada.
Nada, solo blanca y frías montañas por todos lados.
Dudo que resista mucho mas.
Necesito avanzar un par de kilómetros mas, pero esta nieve me lo hace imposible.
Quizás ocupar mi mente en algo para olvidarme del frío.
Algún juego mental, tal vez.
Mmmm, no sé me ocurre nada.
Y no recuerdo ninguna canción.
Ya no siento mis pies.
Mis mocos se han congelado, debo respirar por la boca, pero creo que eso me enfriará mas.
Al menos estas gafas protegen mis ojos.
Mis piernas ya no dan mas.
Creo que tendré que empezar a gatear.
Mejor que no, será peor para mis manos.
Solo debo seguir adelante.
Está tormenta no se detendrá al menos hasta la mañana.
Ni yo me detendré al menos hasta cuanto pueda resistir.
Ahhh maldita tormenta, se cree mejor que yo, pero no lo es, es una mera expresión de la naturaleza, yo en cambio... bueno quizás yo soy lo mismo, pero al menos tengo conciencia, aunque quizás ese sea un obstáculo.
O una fortaleza, depende de cómo se use.
Creo que el frío empieza a congelar mi mente y mis pensamientos.
Estoy seguro que detrás de esa montaña esta el camino a mi antiguo hogar.
Pero para eso debo pasar al lado de ella,
aún así tengo que caminar mucho mas.
SI en ese otro camino no estuviese... no estuviese ella, estaría ahora cómodamente llegando a donde debo llegar.
Lo único a lo que le temo es al pasado, creo que por eso me volví nómade, para no tener pasado, nunca.
Creo que...
Definitivamente ya no puedo mas.
A lo lejos noto algo.
Algo de café...
¿Como es posible algo así en esta tormenta?...
Estará a unos cincuenta metros, sería mi salvación.
El viento apenas me deja avanzar, aveces no se si avanzo o retrocedo, el dolor se vuelve insoportable.
Quejándome por el esfuerzo logro llegar al lugar.
Me desmayo exhausto, no alcanzo ni a captar adonde he llegado, pero he llegado.

Escucho voces, me despierto.
Gente a mi alrededor, al menos unos cinco, parecen alegres, son algo gordos y habladores, me parecen confiables.
Estoy dentro de una casa de madera, al medio una hoguera y a sus lados cuatro grandes camas.
Me dicen riendo que salir con este clima es una idiotez.
No salí con este clima, el se puso así- les digo algo molesto
- Y vos no sabes leer el clima me dice un tipo barbón.
- Como así le pregunto.
- Ver la nubes mijo, me dice una vieja.
No, no sé hacerlo.
Me muestran unos dibujos y me explican que cada nube significa algo, el viento, incluso la humedad,
- muéstrenme mas - les digo
Me dicen que puedo quedarme con ellos y aprender lo del clima e irme cuando se arregle el tiempo, se los agradesco.
Se hacen llamar a sí mismos, Montañeiks, y conocen la vida en la montaña mejor que nadie, mientras me quedo, les ayudo a recolectar algo de alimento y en sus tareas domesticas.
El barbón es quien recolecta comida su nombre es José.
La señora vieja, me enseña lo del clima, se llama Binia.
Hay dos niños y otro anciano, se llaman respectivamente Kulac, Burka y Pedro
Son buena gente.
Son un grupo aislado, de aproximadamente 20 a 30 cabañas, dispuestas circularmente y en el centro una gran cabaña donde parecen reunirse de vez en cuando.


Ya ha pasado una semana
He aprendido algo del arte de leer las nubes. Entender cuando nevará, lloverá o se mantendrá despejado, la temperatura y el viento son los mayores indicadores de los cambios ambientales.

El tiempo está y estará bueno, decido irme, les agradezco, lamento no haber conocido mas sobre ellos.

Voy alejándome de la casa, y caminando tras la montaña, ahora un par de kilómetros no me parecen gran cosa.

Paso por el lado de la montaña, puedo reconocer ciertos cerros a lo lejos y esa antigua ciudad en ruinas, jamás había visto la antigua ciudad que mi tribu idolatraba desde este ángulo.

Y veo el camino que lleva al lugar de mi tribu.

A unos cincuenta kilómetros está lo que fue mi pueblo.

Y solo a un par de kilometros del lugar de encuentro con mi viejo amigo.

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